Recuerdos peloteros


Esta mañana, aún no se porqué, recién levantado, me vinieron al recuerdo las caras de fascinación de mis compañeros de equipo, cuando, hace ya más de diez años, después de jugar con el Sevilla F.C. en su ciudad deportiva, nos disponíamos a ducharnos y llegó mi entrenador al vestuario diciendo que el próximo lunes dejaba de jugar en mi equipo de siempre, el de mi pueblo, para empezar a entrenar con el Sevilla F.C. Todos parecieron disfrutar mucho más que yo, e incluso alguno me comentó si no me hacía ilusión. La ilusión es muy relativa pensé para mí. La ilusión por jugar se podía palpar cada vez que cogía entre mis piernas un balón, pero todo lo que ha rodeado ese mundo siempre me ha parecido lo más vomitivo y triste que puede existir . Mentiras, avaricia, tratos de favor, dinero y sobre todo no dar a los niños la importancia que se merecen. A mí que me digan lo que quieran, pero cuando veo a esos niños jugar en canal plus los campeonatos de españa de alevines y veo a los padres y familiares en las gradas sus caras se transforman en fajos de billetes, y el que diga lo contrario miente.
En mi caso, al final, por problemas de "mayores"(típicas peleas sobre a quién le pertenecía ponerse las medallitas sobre mí fichaje) todo quedó en contactos para el año siguiente, para empezar la pretemporada con ellos. Sin embargo, nunca jamás pisé los campos de entrenamiento del Sevilla F.C. ni de ningún otro equipo. Cuando acabó esa temporada decidí abandonar la práctica del fútbol federado para dedicarme a estar con mis amigos, estudiar y estar más tiempo por la que era entonces mi chica. Y puedo decir con la boca bien grande que jamás me he arrepentido de tomar esa decisión. Al fin y al cabo lo único que hice fue ser fiel a mi mismo y no dejarme llevar por un futuro donde el dinero estaba siempre por encima de la ilusión por darle patadas a un balón.
Al menos a mí, del fúlbol, siempre me quedará Maradona, ejemplo de lo más alto y de lo más bajo. El genio entre los genios.




















