Tus lágrimas, mis lágrimas



Eran las 23.00 del día 6 de marzo de 2006, cuando recibimos la noticia de que mi hermana estaba ya instalada, después del parto, en la habitación 331 . Corrimos todo lo rápido que podían nuestras piernas para ver a la recién estrenada mamá. Fue un momento muy intenso y emotivo. Llegamos a la habitación y allí estaba ella, mirándonos con esos ojos oscuros que empezaron a brillar nada más vernos llegar. Las abuelas comenzaron a describir rápidamente a sus nietas como si las hubieran observado horas, ella, mi hermana, sólo pudo abrir un poco más sus ojos y atónita y emocionada, empezó a llorar. Yo, en un segundo plano, sentí algo en mi interior que casi me corta la respiración. En ese momento sus lágrimas fueron también mis lágrimas.

1 Comments:
no sé qué decir ante este post tan emocionante...
Sólo puedo decir que admiro ese instinto maternal... ese que yo nunca poseeré...
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